La obligatoriedad para sociedades arrancará el 1 de enero de 2027 mientras que los personas físicas tendrán de margen hasta el 1 de julio de 2027.
Los programas de facturación (SIF) siguen estando obligados desde julio de 2025 al cumplimiento de la normativa que les afecta como proveedores.
Los que ya hayáis migrado a software de facturación SIF tenéis el trabajo ya hecho:
- La inversión no se pierde: todo lo que ya habéis implantado será totalmente válido cuando entre en vigor la norma. Vais por delante y eso os da ventaja competitiva.
- Proceso más relajado: el retraso os permite pulir detalles, formar mejor al equipo y ajustar procesos sin prisas.
- Menos estrés en la puesta en marcha: cuando otros empiecen a adaptarse a última hora, vosotros ya tendréis el sistema rodado y sin incidencias.
- Imagen de profesionalidad: estar preparados antes del resto transmite confianza a clientes, bancos, auditores y a la propia Administración.
- La digitalización avanza, y esto es una oportunidad: mejora el control interno, reduce errores y simplifica futuras obligaciones con Hacienda.
- El retraso NO es un paso atrás, sino una ventana para hacerlo mejor: sin improvisaciones y con mayor seguridad jurídica.






